El Día del Padre tiene sus clásicos: la corbata, la taza, el enésimo cacharro para la barbacoa. Tres cosas que agradecerá con educación antes de guardarlas.
Un regalo del Día del Padre personalizado busca otra cosa: un objeto que use de verdad y que lleve su nombre.
Un portalápices para su escritorio
Es el regalo más seguro para un padre que trabaja en casa o que se ocupa del papeleo familiar: encima del escritorio, sirve todos los días y se nota sin llamar demasiado la atención.
Una placa para la puerta de su taller
Para el que tiene un garaje, un taller o un rincón de bricolaje que considera su territorio, una placa de puerta con su nombre saca una sonrisa y sigue atornillada durante años.
Un macetero para sus plantas
- Una pieza sobria, sin dibujos infantiles
- El nombre grabado, no impreso en la superficie
- Un objeto que encuentra su sitio desde el primer día
Lo que sigue ahí en julio
La prueba es sencilla: un mes después, la corbata está en el fondo del armario y el cacharro en un cajón. Un objeto de uso diario, en cambio, sigue ahí — y es precisamente lo que hace que uno se acuerde de quién lo regaló.
Cada pieza se imprime en 3D y se fabrica en Francia, personalizable con el nombre que elijas.





































