Cada primavera vuelve la misma búsqueda en las escuelas infantiles y en las familias: qué hacer fabricar a los niños para el Día de la Madre. El collar de macarrones y el bote de yogur pintado tienen sus límites — emocionan una vez, y a la semana siguiente están guardados.
Existe un término medio: un objeto duradero que el niño hace suyo y completa él mismo. El gesto sigue siendo suyo, el regalo dura años.
Un macetero que planta él mismo
El macetero llega grabado con el nombre de la madre; el niño se encarga del resto — echar el sustrato, plantar un esqueje o una semilla, regarlo hasta el gran día. Es él quien regala algo vivo, y el objeto no acaba en la basura.
Unas galletas que prepara él
Con un cortapastas, un niño de infantil puede recortar solo las galletas del desayuno del domingo por la mañana. Es un regalo enteramente casero, y el cortapastas vuelve a servir en cada cumpleaños.
En clase o en casa
- Un mismo objeto para toda la clase, personalizado con el nombre de cada mamá
- Una actividad que cabe en una sola sesión, sin pintura ni secado
- Nada que tirar al final: el niño se va con un objeto terminado
Para los más mayores
A partir de secundaria, el niño suele elegir por su cuenta. Un macetero o un portalápices grabado sigue estando a su alcance, y evita el regalo comprado a última hora en el supermercado.
Todas nuestras piezas están impresas en 3D y fabricadas en Francia, personalizables con el nombre que elijas.

























