La baby shower tiene esa particularidad: se le hace un regalo a alguien que todavía no ha nacido. La mayoría de los invitados acaba recurriendo a la ropa de recién nacido — útil tres meses, y luego guardada.
Un regalo de baby shower personalizado con el nombre va justo a contracorriente: no caduca y ya está colocado el día en que el bebé llega a casa.
La placa de puerta, el regalo que se queda
Una placa con el nombre en la puerta de la habitación marca la llegada del niño a la casa. Sigue ahí años después, cuando el resto de la canastilla ya se ha regalado o revendido.
Un regalo para la futura mamá
Es a ella a quien se celebra ese día, y suele ser ella quien cuelga la placa mientras prepara la habitación. Regalar el nombre ya grabado hace la espera un poco más concreta — y le da algo que hacer con las manos mientras tanto.
- El nombre está elegido y grabado: no hay nada que escribir ni que pegar
- El objeto encuentra su sitio antes incluso del nacimiento
- Dos invitados no pueden hacer el mismo regalo
Para una niña, para un niño
Nuestras placas se hacen en colores y motivos vegetales que no dependen de ningún código de color: acompañan a la habitación mientras crece, en vez de dejarla anclada en sus primeros meses.
¿Y si el nombre todavía no está decidido?
Es lo más habitual en una baby shower. En ese caso la placa se pide después del nacimiento: el regalo se convierte en una promesa, anunciada el día de la fiesta y entregada cuando el nombre está decidido.
Cada pieza está impresa en 3D y fabricada en Francia, personalizable con el nombre que elijas.






















