El cóctel siempre produce el mismo fenómeno: al cabo de una hora nadie sabe cuál es su copa, y la mitad acaba en el fregadero sin haberse terminado.
Un marcacopas de boda personalizado resuelve ese detalle sin pensarlo: grabado con el nombre, se clipa en el pie de la copa y aguanta ahí toda la noche.
Durante el cóctel
Es el momento en que los invitados más se mueven, copa en mano. El marcacopas evita las copas abandonadas y los viajes a la barra para pedir otra limpia.
Y luego, en la mesa
Una vez sentados, el mismo marcacopas sigue haciendo su trabajo y completa los marcasitios y servilleteros de la misma línea.
Impreso en 3D y fabricado en Francia, personalizado con el nombre que elijas.

















