Un bautizo es uno de esos pocos momentos en los que haces un regalo a alguien que no lo va a recordar. Justo eso es lo que complica la elección: el objeto tiene que aguantar los años para que el niño lo descubra más adelante, o para que sus padres se lo cuenten.
Un regalo de bautizo personalizado con el nombre encaja bien con esa exigencia. No tiene edad, encuentra su sitio en la habitación desde el primer día y no se parece a ningún otro.
Una placa de puerta con su nombre
Es el regalo de bautizo que antes ocupa su sitio: colocada en la puerta de la habitación, la placa marca la llegada del niño a casa. Se queda ahí años, mucho después de que la ropita de recién nacido haya acabado guardada.
Para un niño
Formas sencillas y colores sobrios, que acompañan la habitación a medida que crece en lugar de anclarla a sus primeros meses.
Para una niña
Las mismas piezas existen en tonos más suaves, con motivos vegetales que siguen siendo elegantes a cualquier edad.
Cuando eres padrino o madrina
Del padrino y la madrina se espera justo ese regalo, y ahí suele venir el apuro: la medalla y la pulsera ya están pedidas por alguien de la familia. Un objeto personalizado con el nombre zanja la cuestión: es útil, es único y el niño sabrá más adelante quién se lo regaló.
- Una placa de puerta, para marcar su habitación desde la vuelta del hospital
- Un portalápices, que servirá cuando lleguen los primeros dibujos
- Un objeto grabado con el nombre, que dos invitados no pueden regalar por duplicado
Un regalo que no pasa de moda
A diferencia de los juguetes, un objeto de uso diario personalizado nunca se queda pequeño. Simplemente cambia de función con los años, y sigue en la habitación.
Cada pieza se imprime en 3D y se fabrica en Francia, personalizable con el nombre que elijas.
























